
En mayo del 2024 cuando perdí un concurso de escritura sentí que mi vida se deshacía como un pedazo de papel en el fuego. Lloraba todos los días y pensaba que no podría superarlo nunca, me dolía demasiado. No era el primer concurso que perdía y ya había pasado más de una vez por esa experiencia, pero este era distinto, era el concurso donde triunfaría y puse todas mis esperanzas en él, fue por eso que la decepción y frustración me rebasaron. Había trabajado mucho en esa novela, la había corregido hasta el cansancio y me había dedicado noches enteras a rebuscar entre los párrafos cualquier detalle que pudiera quitarle el «encanto», entonces cuando la envié estaba segura de que era perfecta. Pues resultó que no y lo único que recibí fue rechazo, el lugar ganador no fue para mí y quien obtuvo el premio fue una escritora con mucha «experiencia» y «trayectoria». La odié.
Para superar la tristeza y frustración que se apoderaron de mi ser tuve que pedir ayuda, pero en vez de recurrir a un servicio de psicoterapia se me ocurrió ir con mi amiga «la bruja», quien me hizo revolcarme en una visión bizarra y perturbadora que incluso me tomé el tiempo de describir:
Lo estoy viviendo al mismo tiempo, escucho a quien me habla en el futuro, estoy hablando al pasado y estoy escuchando desde el pasado. Ella me dice: tienes que vivirlo, no hay otra manera. Yo la escucho ahora, pero sé que la escuché antes y al mismo tiempo yo soy quien lo está diciendo. Al verla sonreír yo sonrío y la entiendo, pero duele, lo sé porque ella lo sabe y entiendo a lo que se refiere porque soy yo misma quien habla, pero ahora duele más.
Me estoy atravesando toda y mi mente no puede comprender, yo no quiero que comprenda, pero ella quiere saber, se incomoda y entra en caos.
Lo pongo en palabras y parece que pierde el sentido, elijo dejarlo en el filtro del corazón, no quiero que llegue al filtro de la mente porque ahí solo hay confusión, decido que mejor viviré ahí por un tiempo, en mi corazón, y en ese refugio pasaré por la oscuridad, sin miedo y con esperanza, así que la transitaré valiente y gobernada por la esencia más pura.
Llega a mi mente el recuerdo de mi primer pesadilla: me abandonaron en el parque y mientras lloro veo hacia arriba, hay una águila volando en círculos sobre mí. Me siento igual que cuando desperté en ese entonces y de pronto cambio de escenario y ahora me veo abrazando a una niña vestida de princesa, ella está feliz y mientras la abrazo le digo que la amo, esa niña soy yo. Mi corazón se desborda y me quedo sin palabras para describir la sensación, después entiendo que el águila en el cielo también soy yo y cruzo un límite, parece que así es como toda mi vida, mis historias, mis fracasos, mis anhelos, mi personalidad y hasta mi propia muerte se conectan. ¿Es el final? ¿Esto es la vida?
No quiero tener la respuesta, estoy tranquila, algo dentro de mí ha renacido.
Mi vida no cambió de inmediato después de esa experiencia, pero el concurso perdió toda su relevancia. Mi atención se centró en descubrir los secretos de mi existencia y en darle sentido a mi vínculo con el resto del mundo. Mi amiga me dijo: «viene hacia ti eso que deseas», pero en ese momento no sabía que lo que mi alma realmente deseaba era que la descubriera y que la aceptara sin reproches, que la amara incondicionalmente pues ella es el águila que se hace visible en el cielo cuando más miedo tengo a la vida.

