Cuaderno 2

Mi cuaderno, mi refugio

Hablando de cuadernos, lo que más me reconforta de ver una página en blanco y comenzar a llenarla es que escriba lo que escriba, el cuaderno nunca me juzga, para mí eso es una forma de libertad que no encuentro en otros lugares: la de ser caótica, «incorrecta», desordenada, y que eso no importe.

Los cuadernos han traído un significado poderoso a mi vida, muchos de ellos han sostenido procesos muy profundos y podría decir sin temor a equivocarme que a diferencia del pensamiento que tiende a moverse en círculos, la escritura avanza y me lleva con ella. Mis cuadernos me han tratado con una total paciencia, me han dejado ser yo misma y lo que he escrito en ellos permanece ahí de una manera que el pensamiento no lo hace. Todo lo que ahora está en sus páginas existió de verdad, tomó forma y ocupó un espacio, y ya no solo es una sensación flotando en algún lugar de mi interior, es algo que puedo mirar, revisar y reconocer, y eso es lo que hace este proceso tan transformador.

Mi cuaderno se convirtió en mi refugio y no es precisamente porque me proteja del mundo externo, es porque ese acompañamiento neutral que no espera nada de mí me ha dado paz y me ha mantenido en calma, eso es muy difícil de encontrar allá afuera. Por eso hoy te animo a que le cuentes un poco de ti a un cuaderno, a la hoja en blanco no le importa si escribes bien o mal, si acabas de escribir la misma cosa dos veces o si escribiste algo sin sentido, será solo un testigo de la versión que eres mientras escribes y la versión que serás cuando vuelvas a aquellas páginas, siéntete libre de ser tal como eres cuando lo hagas, no ocurrirán milagros instantáneos, pero sí habrá un poco de magia, créeme.

La cabaña abierta es también un refugio donde nos acompañamos, si escribes ya eres parte de ella.


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